Estaba en segundo de secundaria y pronto vendrían las
vacaciones de semana santa. Todos los del grupo nos estábamos poniendo de
acuerdo para salir el sábado de gloria; Cristina compañera del grupo, dio la opción de ir a su
casa y de hecho propuso hacer una parrillada; Aceptamos su propuesta. Llegó el sábado
y desde temprano nos reunimos e hicimos una lista de las cosas que necesitaríamos.
Partimos al supermercado, y empezamos a hacer las compras, como entendimos nos llevamos: carnes frías, nopales, cebollas cambray,
botana, refrescos, etcétera. Al llegar a la cosa de la Cristina cómo entendimos empezamos hacer esa parrillada que
tanto organizamos, fue algo muy divertido por que tanto los chicos y chicas nos
involucramos tanto, que la comida salió muy bien.
Al finalizar de comer empezamos a platicar en lo que hacía digestión
la comida. Al cabo de una hora de platicar y reír empezamos a recoger, pero
minutos antes empezamos a ver que unos compañeros tramaban algo, no hicimos
mucho caso, pero como fueron tan evidentes de lo que tramaban que nos dimos
cuenta que nos querían mojar; así que en ese momento empezamos a mojarnos. Unos
contra otros nos arrojábamos el agua,
fue tan gracioso porque poníamos unas caras tan extrañas al momento de que nos arrojábamos
el agua. Quedamos absolutamente
empapados y al final todos riéndonos porque no esperábamos ese momento.
Era hora de ya irnos a nuestras casas pero nadie traía ropa
para cambiarse, así que, nos fuimos todos mojado. Para nuestra suerte antes de
irnos empezó a llover; no nos importo que lloviera porque al fin ya estábamos mojados y
nos fuimos en la lluvia a nuestras casas, el cual no nos quedaba lejos de ahí. En el
trascurso íbamos echando relajo, solo veíamos como se nos quedaba viendo la
gente de los locales por donde pasábamos.
Solo recuerdo que el lunes llegando a la escuela casi todo
el salón estaba enfermo de gripe y tos.
Los profesores preguntando que nos había pasado, les contamos lo que se habíamos organizado y les dio mucho gusto. Las dos semanas siguientes
fueron las más enfermas de todo el grupo; desde ahí se reforzó la amistad que teníamos.
Fue una experiencia que no olvidaré.
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