domingo, 23 de junio de 2013

Un nuevo mundo

Era  junio de 2012. Estaba esperando mis resultados de los exámenes que había presentado para poder ingresar a la universidad. Era uno de los momentos más decisivos y tensos que había tenido porque sería una nueva etapa en mi vida. Llegó el día de los resultados y fue frustrante porque no me quedé. Mi desilusión fue cada vez más grande, pues  mi familia tenía la confianza de que fuera seleccionada. Fue algo difícil de superar, ya que las críticas familiares siempre me atacaban  y esto hacía que me sintiera más presionada de lo común. Decidí buscar un empleo, y así evitarme la molestia de mi familia. Quizá fue algo absurdo, pero fue una salida rápida para ya no pensar en el tropiezo que había pasado.


Estaba emocionada, pero a la vez muy nerviosa porque nunca había trabajado. Era mi primer empleo, pero decidí empezar en la cadena de helados Nutrisa. Para mí era una experiencia nueva. Al entrar a la empresa nos dieron una capacitación. Jamás en mi corta vida había preparado un helado, pero en ese momento empezaron los desafíos que me harían más fuerte. Los primeros días que empecé a trabajar y mis helados eran nefastos, pero poco a poco los fui mejorando. Lo agradable fue  que conocí a chicos muy amables que me ayudaron a mejorar, ya que todo era cuestión de práctica. 

El problema más grande al que me enfrenté fue empezar a acostumbrarme a los cambios de horarios, las jornadas de trabajo; que eran un poco extensas, entre otras cosas más. Era un trabajo que absorbía todo mi tiempo, pero en el que me sentí satisfecha porque  aprendí muchas cosas y mi desempeño creció.  Solo pasaron tres meses y mi jefa, Sandra Sánchez, decidió  ascenderme  al puesto de cajera.  Fue algo muy emocionante para mí, ya que estaría en un puesto importante. Fui la mano derecha de mi jefa. En este sentido era una responsabilidad mayor  porque empecé a manejar grandes cantidades de dinero. Pero la acepté el puesto con todo lo que conllevara.

Conocí a muchas personas, pero solo pocos amigos, los cuales me ayudaron en mí vida y en el crecimiento de la empresa. En ese empleo duré ocho meses aproximadamente, los cuales valieron la pena. Las experiencias que viví influyeron para  desenvolverme mejor, además de que perdí el miedo a trabajar y a muchas otras cosas.

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