Estaba en segundo año de secundaria, mi grupo había sido elegido
para participar en el festival del diez de mayo. Aquel momento lo recuerdo muy
bien porque todas las chicas estábamos emocionadas por participar mientras que
los chicos no tanto. Nosotras nos reunimos
para empezar a organizar nuestro baile, como todo grupo queríamos que fuera el
mejor; solo teníamos dos meses, poco tiempo para poder lograr nuestro objetivo.
A pesar de que no teníamos tiempo a nuestro favor, nuestra actitud era
la que nos inspiraba. Saliendo de la escuela nos reunimos en la casa de una
compañera, empezamos a ponernos de acuerdo en que bailaríamos y que canciones,
pero como un buen grupo solo nosotras estábamos organizándonos mientras que los
hombres estaban jugando con su patineta. Ellos solo decían: “Lo que ustedes escojan,
estará muy bien”.
Al final quedamos que bailaríamos un remix de rock and roll y
las canciones sacadas de la película de vaselina, en ese momento algo original
y un buen regalo para nuestras mamás. Ahora un pequeño problema nos faltaba por
solucionar, el vestuario que utilizaríamos. No lográbamos ponernos de acuerdo y
mas con las chicas habían muchas opiniones. Después de todo acordamos en que
para las chicas utilizaríamos: una
playera blanca, un listón en la cabeza, una falda de media vuelta y tenis, para
los chicos playera blanca, una chaqueta negra, pantalón de mezclilla y tenis.
Ensayábamos tres veces por semana, algo muy divertido por
que las equivocaciones eran muy graciosas. La última semana antes de
presentarnos fue con un poco de presión, ya que como teníamos la asignatura de
Industria del vestido, nosotras nos fabricamos nuestras faldas; sentíamos que
no terminábamos. El día tan esperado llego y el nerviosismo estaba en todo mi grupo; primero pasaron a tocar las mañanitas después
el grupo de poesía y luego nosotros.
Pasamos al centro de la pista, una emoción increíble que a pesar
de que nos equivocamos, fue genial ver que al terminar nuestras mamás se pusieron
de pie para aplaudirnos y además gritaban que otra vez bailáramos. Por
cuestiones de tiempo no pudimos bailar de nuevo, nos sentimos muy contentos al
ver que nuestro baile le había gustado.
Al final del festival, el director nos llamó para
felicitarnos y agradeció el esfuerzo y la dedicación, así que nos propuso salir
en la clausura del ciclo escolar. Y esa es otra historia…
No hay comentarios:
Publicar un comentario