domingo, 9 de junio de 2013

Tan esperado baile

Estaba en  segundo año de secundaria, mi grupo había sido elegido para participar en el festival del diez de mayo. Aquel momento lo recuerdo muy bien porque todas las chicas estábamos emocionadas por participar mientras que los chicos no tanto.  Nosotras nos reunimos para empezar a organizar  nuestro  baile, como todo grupo queríamos que fuera el mejor; solo teníamos dos meses, poco tiempo para poder lograr nuestro objetivo.

            A pesar de que no teníamos tiempo a nuestro favor, nuestra actitud era la que nos inspiraba. Saliendo de la escuela nos reunimos en la casa de una compañera, empezamos a ponernos de acuerdo en que bailaríamos y que canciones, pero como un buen grupo solo nosotras estábamos organizándonos mientras que los hombres estaban jugando con su patineta. Ellos solo  decían: “Lo que ustedes escojan, estará muy bien”.

Al final quedamos que bailaríamos un remix de rock and roll y las canciones sacadas de la película de vaselina, en ese momento algo original y un buen regalo para nuestras mamás. Ahora un pequeño problema nos faltaba por solucionar, el vestuario que utilizaríamos. No lográbamos ponernos de acuerdo y mas con las chicas habían muchas opiniones. Después de todo acordamos en que para las  chicas utilizaríamos: una playera blanca, un listón en la cabeza, una falda de media vuelta y tenis, para los chicos playera blanca, una chaqueta negra, pantalón de mezclilla y tenis.

Ensayábamos tres veces por semana, algo muy divertido por que las equivocaciones eran muy graciosas. La última semana antes de presentarnos fue con un poco de presión, ya que como teníamos la asignatura de Industria del vestido, nosotras nos fabricamos nuestras faldas; sentíamos que no terminábamos. El día tan esperado llego y el nerviosismo estaba en todo mi  grupo; primero pasaron a tocar las mañanitas después el grupo de poesía y luego nosotros.

Pasamos al centro de la pista, una emoción increíble que a pesar de que nos equivocamos, fue genial ver que al terminar nuestras mamás se pusieron de pie para aplaudirnos y además gritaban que otra vez bailáramos. Por cuestiones de tiempo no pudimos bailar de nuevo, nos sentimos muy contentos al ver que nuestro baile le había gustado.


Al final del festival, el director nos llamó para felicitarnos y agradeció el esfuerzo y la dedicación, así que nos propuso salir en la clausura del ciclo escolar. Y esa es otra historia…   

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