sábado, 29 de junio de 2013

Adrenalina

Tenía 16 años cuando visité un Hospital. Estábamos en una reunión, cuando mi Tía Martha nos invitó a mi primo y a mí a conocer el Hospital de Traumatología de Lomas Verdes, ya que ella era Jefa del Área de Cuidados Intensivos. Mi tía nos empezó a platicar de todo lo que vivía en el hospital y de lo fascinante que era el estar ahí desempeñando lo que más le gustaba. La adrenalina que sentía cuando llegaba a su turno laboral y de inmediato  sonaba la alarma de emergencia. Ella decía que sentía más adrenalina cuando llegaba una ambulancia que cuando iba a la Plaza de Toros.

Nos pusimos de acuerdo y el sábado siguiente llegó por nosotros. Al llegar mi tía hablo con unas personas para que nos dejaran entrar, no hubo problema alguno. Estaba emocionada, primero porque no conocía un hospital como tal y en segunda porque tenía miedo al ver la realidad. Mi tía nos dio un pequeño recorrido por el hospital, nos llevo al cuarto de los recién nacidos con problemas en su formación, así como al de los niños con cáncer y leucemia también donde estaban niños quemados y niños que tenían amputadas algunas de sus extremidades. Al estar en el recorrido, tome del brazo a mi primo, en ese momento fue impactante todo lo que  veía.

No podía creerlo, estaba tan asombrada de todo lo que veía que no sabía ni que decirles. Le preguntábamos a mi tía, que tan mal habían hecho como para estar en esa cama; ella solo nos dijo: “también me sigo preguntando lo mismo”. Era la hora de comida, mi tía nos pregunto que si queríamos ayudarle a darle de comer a los niños con quemaduras, muy emocionados le dijimos que sí. Fue una experiencia muy triste pero a la vez muy emotivo, porque nos contaban su historia y lo más impresionante, que aun así tenían las ganas de seguir y no se rendían porque querían ayudar a otras personas como ellos.

Al finalizar la comida pudimos jugar un poco con ellos, o por lo menos sacarles una sonrisa. Nos tuvimos que ir porque empezarían a darles sus medicamentos y necesitarían descansar; a otros los llevarían a los cuartos de las radiografías, entre otras cosas. Fue una día con mucha adrenalina. Ella nos dijo que esas visitas les agradaban mucho a ellos, ya que como no podían salir les gustaba que otros los fueran a ver.



Una experiencia que jamás olvidare, además que fue un privilegio para mí. 

domingo, 23 de junio de 2013

Un nuevo mundo

Era  junio de 2012. Estaba esperando mis resultados de los exámenes que había presentado para poder ingresar a la universidad. Era uno de los momentos más decisivos y tensos que había tenido porque sería una nueva etapa en mi vida. Llegó el día de los resultados y fue frustrante porque no me quedé. Mi desilusión fue cada vez más grande, pues  mi familia tenía la confianza de que fuera seleccionada. Fue algo difícil de superar, ya que las críticas familiares siempre me atacaban  y esto hacía que me sintiera más presionada de lo común. Decidí buscar un empleo, y así evitarme la molestia de mi familia. Quizá fue algo absurdo, pero fue una salida rápida para ya no pensar en el tropiezo que había pasado.


Estaba emocionada, pero a la vez muy nerviosa porque nunca había trabajado. Era mi primer empleo, pero decidí empezar en la cadena de helados Nutrisa. Para mí era una experiencia nueva. Al entrar a la empresa nos dieron una capacitación. Jamás en mi corta vida había preparado un helado, pero en ese momento empezaron los desafíos que me harían más fuerte. Los primeros días que empecé a trabajar y mis helados eran nefastos, pero poco a poco los fui mejorando. Lo agradable fue  que conocí a chicos muy amables que me ayudaron a mejorar, ya que todo era cuestión de práctica. 

El problema más grande al que me enfrenté fue empezar a acostumbrarme a los cambios de horarios, las jornadas de trabajo; que eran un poco extensas, entre otras cosas más. Era un trabajo que absorbía todo mi tiempo, pero en el que me sentí satisfecha porque  aprendí muchas cosas y mi desempeño creció.  Solo pasaron tres meses y mi jefa, Sandra Sánchez, decidió  ascenderme  al puesto de cajera.  Fue algo muy emocionante para mí, ya que estaría en un puesto importante. Fui la mano derecha de mi jefa. En este sentido era una responsabilidad mayor  porque empecé a manejar grandes cantidades de dinero. Pero la acepté el puesto con todo lo que conllevara.

Conocí a muchas personas, pero solo pocos amigos, los cuales me ayudaron en mí vida y en el crecimiento de la empresa. En ese empleo duré ocho meses aproximadamente, los cuales valieron la pena. Las experiencias que viví influyeron para  desenvolverme mejor, además de que perdí el miedo a trabajar y a muchas otras cosas.

domingo, 16 de junio de 2013

Sabado de Gloria

Estaba en segundo de secundaria y pronto vendrían las vacaciones de semana santa. Todos los del grupo nos estábamos poniendo de acuerdo para salir el sábado de gloria; Cristina compañera del grupo, dio la opción de ir a su casa y de hecho propuso hacer una parrillada; Aceptamos su propuesta. Llegó el sábado y desde temprano nos reunimos e hicimos una lista de las cosas que necesitaríamos. Partimos al supermercado, y empezamos a hacer las compras, como entendimos nos llevamos: carnes frías, nopales, cebollas cambray, botana, refrescos, etcétera. Al llegar a la cosa de la Cristina cómo  entendimos empezamos hacer esa parrillada que tanto organizamos, fue algo muy divertido por que tanto los chicos y chicas nos involucramos tanto, que la comida salió muy bien.

Al finalizar de comer empezamos a platicar en lo que hacía digestión la comida. Al cabo de una hora de platicar y reír empezamos a recoger, pero minutos antes empezamos a ver que unos compañeros tramaban algo, no hicimos mucho caso, pero como fueron tan evidentes de lo que tramaban que nos dimos cuenta que nos querían mojar; así que en ese momento empezamos a mojarnos. Unos contra otros nos  arrojábamos el agua, fue tan gracioso porque poníamos unas caras tan extrañas al momento de que nos arrojábamos  el agua. Quedamos absolutamente empapados y al final todos riéndonos porque no esperábamos ese momento.

Era hora de ya irnos a nuestras casas pero nadie traía ropa para cambiarse, así que, nos fuimos todos mojado. Para nuestra suerte antes de irnos empezó a llover; no nos importo que  lloviera porque al fin ya estábamos mojados y nos fuimos en la lluvia a nuestras casas, el cual no nos quedaba lejos de ahí. En el trascurso íbamos echando relajo, solo veíamos como se nos quedaba viendo la gente de los locales por donde pasábamos.



Solo recuerdo que el lunes llegando a la escuela casi todo el salón  estaba enfermo de gripe y tos. Los profesores preguntando que nos había pasado, les contamos lo que se habíamos organizado  y  les dio mucho gusto. Las dos semanas siguientes fueron las más enfermas de todo el grupo; desde ahí se reforzó la amistad que teníamos. Fue una experiencia que no olvidaré.

domingo, 9 de junio de 2013

Tan esperado baile

Estaba en  segundo año de secundaria, mi grupo había sido elegido para participar en el festival del diez de mayo. Aquel momento lo recuerdo muy bien porque todas las chicas estábamos emocionadas por participar mientras que los chicos no tanto.  Nosotras nos reunimos para empezar a organizar  nuestro  baile, como todo grupo queríamos que fuera el mejor; solo teníamos dos meses, poco tiempo para poder lograr nuestro objetivo.

            A pesar de que no teníamos tiempo a nuestro favor, nuestra actitud era la que nos inspiraba. Saliendo de la escuela nos reunimos en la casa de una compañera, empezamos a ponernos de acuerdo en que bailaríamos y que canciones, pero como un buen grupo solo nosotras estábamos organizándonos mientras que los hombres estaban jugando con su patineta. Ellos solo  decían: “Lo que ustedes escojan, estará muy bien”.

Al final quedamos que bailaríamos un remix de rock and roll y las canciones sacadas de la película de vaselina, en ese momento algo original y un buen regalo para nuestras mamás. Ahora un pequeño problema nos faltaba por solucionar, el vestuario que utilizaríamos. No lográbamos ponernos de acuerdo y mas con las chicas habían muchas opiniones. Después de todo acordamos en que para las  chicas utilizaríamos: una playera blanca, un listón en la cabeza, una falda de media vuelta y tenis, para los chicos playera blanca, una chaqueta negra, pantalón de mezclilla y tenis.

Ensayábamos tres veces por semana, algo muy divertido por que las equivocaciones eran muy graciosas. La última semana antes de presentarnos fue con un poco de presión, ya que como teníamos la asignatura de Industria del vestido, nosotras nos fabricamos nuestras faldas; sentíamos que no terminábamos. El día tan esperado llego y el nerviosismo estaba en todo mi  grupo; primero pasaron a tocar las mañanitas después el grupo de poesía y luego nosotros.

Pasamos al centro de la pista, una emoción increíble que a pesar de que nos equivocamos, fue genial ver que al terminar nuestras mamás se pusieron de pie para aplaudirnos y además gritaban que otra vez bailáramos. Por cuestiones de tiempo no pudimos bailar de nuevo, nos sentimos muy contentos al ver que nuestro baile le había gustado.


Al final del festival, el director nos llamó para felicitarnos y agradeció el esfuerzo y la dedicación, así que nos propuso salir en la clausura del ciclo escolar. Y esa es otra historia…   

domingo, 2 de junio de 2013

Mi desaparición

Cuatro años para ser exacta tenía cuando me perdí en un balneario. La familia de mi padre tenía la costumbre de cada año ir el sábado de gloria a un parque acuático. Llegamos al balneario, buscamos un lugar en el cual pasar la tarde, hicimos una parrillada y  todo transcurría de maravilla.

Al llegar la tarde todos nos preparamos para emprender la despedida de aquel lugar, por grupos empezaron a ir a las regaderas para bañarse mientras que los otros esperábamos. El ultimo en ir a las regaderas fue mi padre; el cual antes de irse le pidió de favor a mi madre que le sacase una toalla de baño, en ese momento yo me pare y mientras mi madre le daba la toalla  yo camine detrás de ella sin que se diese cuenta; en el  momento en que mi mamá le hace entrega mi padre camina y yo detrás de él.

Nadie se dio cuenta ni mi mismo padre de que yo le seguía y mi madre permaneció sentada en espera de mi padre. Yo por otro lado seguí a mi padre, al darme cuenta de que él se metió a las regaderas me  senté en una banca que estaba por ahí  hasta que saliera. Al darme cuenta de que mi padre tardaba me quede dormida.

Mi padre regreso con mi madre y en ese momento se dieron cuenta que no estaba con ellos; mi madre empezó a preguntar por mí con toda la familia y dándose cuenta que no estaba de inmediato avisaron a seguridad. En ese momento cerraron las instalaciones del lugar, los policías  entrevistaron a mi madre dándoles mi descripción, y toda la familia fue en busca de mí. Todos desesperado porque no me encontraban, así transcurrió una hora aproximadamente.

Yo mientras tanto seguía esperando a mi padre en mi profundo sueño, hasta que una señora me despertó  y me empezó hacer preguntas; en ese momento se dieron cuenta que yo era la niña perdida. Me llevaron con la policía del lugar, donde  me entregaron con mi madre.

El rostro de mi madre, de un alivio impresionante que nunca olvidare y esas palabras que me dijo: “nunca más me lo vuelvas hacer Any”; y solo recuerdo que le dije:”te amo mamá”.


Momentos inolvidables para mis padres, la familia y yo, que no se olvidaran jamás…

domingo, 26 de mayo de 2013

Un viaje a Veracruz

  
Mi papá decidió a última hora salir de paseo, nos dio la noticia  la noche anterior y nos volvimos locos por qué no decidíamos que llevarnos; la casa quedó hecha un caos total. Partimos a las seis de la mañana con mucho nerviosismo porque iba a ser la primera vez que conocíamos el mar y  una sensación inexplicable corría  dentro de mí.

En camino a Veracruz nos dio mucha hambre, nos paramos en una caseta donde almorzamos una rica barbacoa , empezamos a platicar con los habitantes del lugar; nos contaron acerca de sus costumbres y lo maravilloso de aquel pueblo, pero nuestro destino aun no concluía.

Al cabo del medio día  llegamos al lugar tan esperado por toda la  familia, una emoción de ver por primera vez el mar, de querer ya meterte y sentirlo una adrenalina inexplicable. Buscamos un sitio en el cual hospedarnos por suerte encontramos un hotel a la orilla del mar; era una emoción que no había sentido de esa manera. Lo primero que decidimos fue buscar un lugar en el cual comer, nos encontrábamos en un dilema tanta comida tan deliciosa que solo con el olor se te antojaba, fue algo extraño por lo menos para mí quería comer todo lo que veía. Al final nos decidimos por comer en un pequeño establecimiento muy pintoresco del lugar; muchos platillos por el cual decidirse: mi mamá pidió una trucha, mi papá un vuelve a la vida, mis hermanas unos filetes y yo unos camarones a la diabla, acabamos muy satisfecho.

 Saliendo nos dirigimos a la  plaza central se sentía una sensación de paz y tranquilidad y  la gente podía hacer lo que deseaba sin el temor de que le pudieran hacer algo, nos decidimos por ir a conocer un acuario muy recomendado por todos. En ese lugar nos sentíamos muy pequeños porque pasamos por un túnel en donde los peces, tiburones y manta rayas pasaban por arriba de nosotros, sentía que era una miniatura y que en cuestión de segundos podrían devorarme.

Saliendo del acuario nos dirigimos al hotel en donde nos dimos un baño y salimos a conocer esa noche de aquel lugar; unas personas danzando, bailando, meditando, patinado, etcétera. Nos encontramos con un puesto en el cual decidimos cenar, la gente muy amable nos contaba lo más sobresaliente del pueblo y nos recomendaba muchos lugares el cual visitar.

Al día siguiente salimos en busca de eso lugares tan mas recomendamos por la gente de aquel pueblo, gracias a ellos pudimos conocer Lagunas, Ríos, Puertos y el famoso Tajín, cuyos lugares si regresaría.


Una experiencia en la que conocí una cultura, religión y  gastronomía, además de compartir momentos inolvidables...